Toma el bus hacia Cala Comte y empieza bordeando miradores naturales con plataformas ideales para un primer baño. El camino a Cala Bassa alterna roca plana y tramos de arena. Observa cómo las barcas reposan sobre un vidrio líquido. Regresa en bus desde la carretera superior, tras una última mirada a ese azul que parece inventado para enseñarnos a respirar más hondo y mejor.
En el Parc Natural de Ses Salines, pasarelas protegen dunas y la lámina salada atrae flamencos en temporada. Camina entre pinos y salinas brillantes hasta Es Cavallet, con viento travieso y mar abierto. Respeta señalizaciones, no pises vegetación sensible, y deja tus huellas tan ligeras que el siguiente caminante encuentre arena intacta. El bus te espera, pero la mirada se queda un rato más.
Accede en bus a Sant Mateu y desciende por senderos pedregosos hacia un puerto natural que abraza el mar como una herradura. El retorno exige piernas despiertas, así que calcula agua y tiempo. Evita días de calor extremo, comparte saludo con quienes suben, y descubre que el silencio de Es Portixol cabe entero en una botella de memoria que no se vacía nunca.